Artritis, artrosis u osteocondrosis: diferencias, pruebas y médico

«Tengo artritis en la rodilla», «me han dicho que es artrosis», «mi madre lo llama osteocondrosis». Las tres palabras aparecen en la misma conversación y muchas veces se usan como sinónimos. No lo son. Detrás de cada una hay un mecanismo distinto, un especialista distinto y un tratamiento distinto. Saber distinguirlas en líneas generales le ayuda a describir mejor sus síntomas y a no perder meses en la consulta equivocada.

Tres palabras que suenan igual y no lo son

La artritis es una inflamación de la articulación. Puede deberse a una enfermedad autoinmune, como la artritis reumatoide o la psoriásica, a cristales, como en la gota, o a una infección. Lo esencial es que el problema principal es la inflamación, y que a menudo afecta a varias articulaciones.

La artrosis, también llamada osteoartritis, es un proceso de desgaste del cartílago. Suele aparecer con la edad, tras lesiones antiguas o por sobrecarga, y afecta sobre todo a rodillas, caderas, manos y columna. Puede haber brotes de inflamación, pero el origen es mecánico.

La osteocondrosis es un término muy usado en Europa del Este y menos en España. Se refiere, de forma general, a cambios degenerativos de los discos intervertebrales y de la columna. Aquí hablaríamos de discopatía degenerativa, protrusiones o hernias discales. El dolor no nace en la rodilla ni en el hombro, sino en la espalda o el cuello, aunque a veces se irradia a la pierna o al brazo y puede confundirse con un dolor articular. Distinguir estos tres orígenes es el primer paso de cualquier diagnóstico serio.

Señales de un dolor inflamatorio

El dolor de la artritis tiene un comportamiento bastante característico. Suele ser peor por la mañana y después del reposo, y mejora con el movimiento. La rigidez matinal dura más de media hora, a veces varias horas. La articulación puede verse hinchada, caliente y enrojecida, incluso sin haber hecho ningún esfuerzo.

Otras pistas de que el problema es inflamatorio:
• afecta a varias articulaciones, a menudo de forma simétrica, como ambas manos o ambas muñecas;
• aparece cansancio general, febrícula o pérdida de apetito;
• hay antecedentes de psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal o casos de artritis en la familia;
• el dolor despierta por la noche y no depende del esfuerzo.

Una rodilla que se hincha de golpe, está muy caliente y va acompañada de fiebre requiere atención urgente, porque puede tratarse de una infección articular. En los casos autoinmunes, un diagnóstico temprano es especialmente importante: el tratamiento de fondo que pauta el reumatólogo puede frenar el daño en la articulación, y cuanto antes empieza, mejor protege el cartílago y el hueso.

Desgaste articular y dolor de espalda: cómo se reconocen

La artrosis se comporta al revés que la artritis. Duele con la carga y mejora con el reposo. La rigidez al levantarse existe, pero es breve, de unos minutos. Es típico el «dolor de arranque»: los primeros pasos cuestan y luego la articulación se suelta. Con los años pueden aparecer crujidos, deformidad y pérdida de movilidad, sobre todo en rodillas, caderas y dedos.

El dolor de origen vertebral tiene otras señales:
• se localiza en la zona lumbar o cervical y cambia con la postura;
• puede bajar por la pierna o el brazo, con hormigueo o adormecimiento;
• empeora al estar mucho tiempo sentado o al inclinarse;
• la articulación periférica, por ejemplo la cadera, se mueve bien al explorarla.

Esta última pista es importante, porque el dolor lumbar irradiado a la nalga o el muslo se confunde a menudo con la artrosis de cadera. Una debilidad progresiva en una pierna, la pérdida de control de esfínteres o el adormecimiento en la zona genital son signos de alarma que requieren urgencias. En los demás casos, el médico diferencia ambos orígenes con la exploración y, si hace falta, con pruebas de imagen de la columna o de la articulación.

Qué médico y qué pruebas en cada caso

Si sospecha artritis, el especialista adecuado es el reumatólogo. Las pruebas habituales son análisis de sangre con marcadores de inflamación, como la VSG y la proteína C reactiva, el factor reumatoide y los anticuerpos anti-CCP, además del ácido úrico si se piensa en gota. La ecografía ayuda a ver inflamación en la articulación y, a veces, se analiza el líquido articular.

Para la artrosis, el punto de partida suele ser el médico de familia y después el traumatólogo. La prueba básica es la radiografía, idealmente en carga para rodilla y cadera; la resonancia se reserva para valorar menisco, cartílago o ligamentos.

El dolor de columna también empieza en atención primaria. Si persiste o aparecen síntomas neurológicos, se deriva a traumatología, rehabilitación o neurocirugía, y la resonancia de la columna es la prueba de referencia. Un consejo práctico: lleve siempre a la consulta sus pruebas anteriores con los informes y una lista de qué articulaciones le duelen y en qué momento del día. Esa información ahorra tiempo y orienta al médico hacia el origen correcto mucho antes que cualquier descripción vaga.

Dónde encajan las inyecciones regenerativas en la artritis

Las inyecciones con plasma rico en plaquetas, PRP, y con fracción vascular estromal, SVF, se utilizan sobre todo en la artrosis, pero también se plantean en algunas formas de artritis como complemento para la articulación afectada. Es importante entender bien su lugar: no sustituyen el tratamiento del reumatólogo en una enfermedad sistémica, ni actúan sobre la causa autoinmune.

City Medical Centre, una clínica de Moscú para pacientes internacionales, describe en su página sobre el tratamiento de la artritis para pacientes de Sevilla que estas técnicas no se aplican durante una infección activa ni en un brote intenso, y que el objetivo es calmar la inflamación local y mejorar las condiciones del tejido. Las inyecciones se hacen bajo control ecográfico y todo el procedimiento dura un día. La clínica no incluye la columna entre las zonas que trata, así que para la osteocondrosis habrá que buscar otro enfoque.

Si convive con artritis controlada y una articulación sigue dando problemas, puede ser razonable preguntar por estas opciones. Hay contraindicaciones, como cáncer, embarazo, trastornos de la coagulación o enfermedades graves de corazón, riñón o hígado. La decisión se toma siempre con el médico, a partir de sus análisis e imágenes.